jueves, 15 de agosto de 2024

El gran incendio del templo de Santo Domingo en Izúcar

Serían las cuatro de la tarde del 28 de diciembre de 1939 cuando el intempestivo sonar de las campanas del templo de Santo Domingo, con un repicar que se sentía desesperado, llamaba a la población del lugar.

Algunos pensaban que al campanero se le había adelantado una hora el reloj, como muchas ocasiones había sucedido antes, ya que el llamado a misa era a las cinco de la tarde, y antes debían ir por el Señor-cura hasta la Parroquia, donde casi siempre estaba, para que acudiera a decir la misa o a ordenar los trabajos de las catequistas que, ansiosas, preparaban a los niños que tomarían próximamente por primera vez la sagrada hostia.

Sin embargo, el repique fue llenado de alarma poco a poco a los matamorenses, que ya no reconocían el habitual llamado a misa. No, no era el mismo tono, éste era desesperado y urgente, sin dar la pausa necesaria al ritmo habitual. Así que de las casas cercanas al lugar salieron los primeros curiosos, presintiendo algo raro, algo malo en el llamado del viejo campenero.

Para los primeros en atender el llamado, la sorpresa fue grande al descubrir cómo, por los ventanales laterales de los muros de la antiquísima iglesia del siglo XVI, se percibían las lenguas, aún débiles, de un fuego que se producía dentro del templo, y el subir tenues hilos de humo negro estirándose hacia el cielo.

Nadie atinaba a hacer algo coherente. Algunos, dada la urgencia que se presentaba, pretendían introducirse a la iglesia y tratar de combatir el incendio, otros caían de rodillas e iniciaban un rezo lamentoso, pidiendo perdón por todos los pecadores del mundo. Unos más iban ciudad adentro gritando desesperados, pidiendo ayuda.

El campanero de Santo Domingo, agotado, seguía jale y jale la cuerda que lo unía a la cúpula del campanario, cuyos repliques había logrado reunir ya a gran parte de la ciudad.

- ¿Qué pasó Don Agustín?, le preguntó alguien al campanero.

- ¡Que no miran que se nos quema nuestro templo, se nos va, se nos va, despierten a todo el mundo y que vengar a apagar el fuego! ¡Que vengan ya, necesitamos a todos, de todos!

- Pero ¿qué sucedió? ¿Por qué se está quemando la iglesia? ¿Cómo se inició el incendio?, interrogaban sin la esperanza de recibir una respuesta, simplemente por preguntar algo, por pretender acerarse un poco a la razón de su sorpresa, de saberse de este modo solidarios con él.

viernes, 2 de noviembre de 2018

Relatos Del Día de Muertos - Los Muertos No Vuelven

Son muchas las historias que se cuentan sobre la venida de nuestros fieles difuntos en los días de muertos, que si bien varían dependiendo la región del país, podemos decir que en lo general inician el día 27 de octubre y culminan el 2 de noviembre. En los párrafos siguientes, compartiré con ustedes el cuento siguiente que he escrito basado en un relato que me ha sido transmitido de forma oral por mi padre y que es un placer para mí recordar cada temporada de muertos.

Los muertos no vuelven

Juan era un joven de 25 años que vivía solo desde hace seis años, había decido mudarse a la ciudad de Puebla luego de cumplir la mayoría de edad y de que pasaron dos años de la muerte de su madre, quien falleció a causa de una enfermedad incurable. El papá de Juan, Don Marcos, se había quedado en el pueblo de San Felipe, atendiendo el pequeño establo que le habían heredado sus padres; como era hijo único, él también se quedó con la casa y tenía que hacerse cargo de los deberes sólo, pero cada que podía escribía a su hijo y le pedía que regresara para hacerse cargo juntos.

Los muertos no vuelven
Juan siempre fue un joven rebelde, de ideas nuevas y diferentes, que muchas veces le ocasionaban discusiones con su padre. Por lo que prefería quedarse en la ciudad antes que volver al pueblo, su vida giraba en torno a la ciudad y los placeres que en ella podía encontrar; pero como suele pasar muchas veces, su destino cambió cuando su padre sufrió un paro cardíaco que le causó la muerte; esto sucedió mientras daba de alimentar a sus animales de la granja, en la primeras fechas de octubre.

Luego de conocer la noticia, Juan viajó enseguida a San Felipe para hacerse cargo del funeral de su padre; una vez que los días de duelo habían pasado, comenzó a pensar en lo que haría con la casa y el pequeño establo. Nunca le había pasado por su mente quedarse en el pueblo, por tal motivo pensó en vender las propiedades y volver a la ciudad cuanto antes, fue entonces que decidió correr la voz sobre la venta de sus bienes. Mientras esperaba que alguien se interesara en la compra, Juan permaneció en el pueblo y se hizo cargo del establo, pues aun recordaba las enseñanzas de su padre. Es así como pasaron los días sin que pudiera hallar un comprador, el tiempo pasaba rápido y ya estaba por llegar noviembre.

Mientras tanto, en el pueblo comenzaban a preparase para recibir a los fieles difuntos, todos hacían preparativos, los campesinos regaban una última vez los terrenos sembrados de flor de cempaxúchitl; los panaderos comenzaban a preparar el tradicional pan de muerto; los artesanos elaboraban jarros, incensarios o candelabros de barro finamente decorados; otros más creaban los tradicionales petates y chiquihuites, elementos fundamentales en las ofrendas de las familias del pueblo que daban muestra de su cultura milenaria.

Por su parte, Juan creía que cuando una persona muere deja de existir sin más y que no había manera de que un muerto volviera a la vida de ninguna forma, por lo que nunca le pasaba por la mente colocar una ofrenda para sus difuntos; para él gastar tanto en comida u otros objetos para hacer una ofrenda era simplemente innecesario y una pérdida de tiempo.

sábado, 26 de agosto de 2017

Santo Tomás - Izúcar de Matamoros

Aunque se encuentra en un lugar que se puede decir “urbanizado”, el sitio se siente desierto, aunque de entre los huecos las casas adjuntas se percibe la mirada penetrante, quizás de niños, quizás de ancianos, que ansiosos por mirar algo diferente a lo que acontece en el barrio están al pendiente de lo que pueda acontecer.

Mi impresión, si a alguien puede interesar, es que este es un barrio olvidado hasta por sus propios nativos, migrantes que por necesidad tuvieron que salir fuera de su ambiente. Don Arturo Márquez, en su trabajo de construcción de la tradición de este barrio podremos decir, por las firmas que se plasman en el cemento que eterniza el momento, logró construir un sagrario en 1948 en el sitio en dónde se adora a Santo Tomás de Aquino.

Entonces, en este mismo tiempo, el padre Márquez comenzó a ver la construcción de la carretera Panamericana y también observar como partían a Izúcar en su mismo corazón, cortando el frente de entrada del convento de Santo Domingo, que fue construido en el siglo XVII y que en unas cuantas horas quedó convertido en simples piedras y todos los recuerdos que allí en su muro blanco estaban plasmados, también desaparecerían.

viernes, 18 de agosto de 2017

San Juan Coahuixtla: Fue águila y ahora pretenden que sea serpiente

San Juan Coahuixtla, ateriormente, durante el siglo XVIII, se escribía Quahuixtla. De la primer forma de la palabra viene de coa: serpiente; e ixtla: cara, rostro, faz. No existe en náhuatl, de donde se tome este nombre toponímico de la palabra compuesta Coahuixtla, ya que la colocación de la hu intermedia sólo es utilizada cuando se habla de otra palabra: cuahu; misma que que tiene referencia a el significado de la palabra águila, y siendo que en siglos anteriores esta palabra se escribía con qua, como se escribe en la referencia del siglo XVIII, posiblemente debe ser su forma correcta, aunque coa es más representativo del lugar, puesto que está posiblemente relacionado al nombre genérico con que se conocía a toda la región: Coatlalpan; pero bien puede ser que el genérico Cuahuixtla: cara de águila, se refiere a sentimientos tardíos, promovido fundamentalmente por la cultura azteca, que es la última cultura prehispánica en llegar al lugar.

sábado, 16 de julio de 2016

The trolls on the ex-convent of Santo Domingo in Izúcar

Santo Domingo
Some time ago in the ex-convent of Santo Domingo de Guzman which was built since 1522 in the city center of Izúcar de Matamoros, one day on afternoon which is the time when the children attend at their classes of catechism inside rooms of temple, two kids turned away from their group for explore others places on the ex-convent that were prohibited for students, inspired by hearsay told by people who ensured that existed some hidden tunnels which could transport to others places from de city.
After many minutes, the catechist saw which some students wasn't in his class, so that began searching them. When the boys were localized in a room on the ex-convent, the children who were confused explained that they had been walking for halls until they find a gate which was seal with blocks.
The kids told that they had been listening strange noises which came from the other part the wall. They said that had heard little voices, laughs and music. After some minutes listening, the students asked "Anybody here?" "Who are you?” Then all voices and sounds stopped. After that, the boys decided to return with their classmates and told them all happened.
Over time, this happening has been transmitted from person to person and has induced the emergence of a legend about existence of elves or trolls living inside from ex convent, also there are some people who say that the temple of Santo Domingo has been moved by this creatures as one intent of run away in view of they had been discovered and which this is the reason that the edification is misaligned today.

miércoles, 13 de enero de 2016

Izúcar: La leyenda de la Virgen que lloró

Autor del artículo: Alfonso Gil Campos

Para muchos, el despertar y abrir los ojos a un  nuevo día es un milagro; muchos milagros ocurren durante nuestra vida misma, sin embargo, el tema que hoy abordaremos ocurre precisamente un 24 de septiembre de 1909, a casi un año de que iniciara la Revolución  Mexicana y que trajera graves consecuencias económicas, sociales y sobre todo en la misma población al haber hambre, enfermedades y muerte.
Pues bien, hace 106 años, ocurrió un milagro y del cual se convirtió en leyenda que fue pasando de generación en generación hasta  que casi 50 años más tarde, el Señor Cura Don Arturo Márquez Aguilar recoge y manda imprimir en una hoja esta narración  y no es sino hasta hace unos años que la Maestra Josefina Esparza Soriano radicando ya en Izúcar de  Matamoros, escucha esta narración y  le imprime su toque literario para convertirla en una bella leyenda.
“Izúcar, la cálida, la heroica ciudad, puede agregar un adjetivo más a su nombre: legendaria, porque  al amparo de su clarísimo cielo  se han acompañado  un gran número de leyendas que sus habitantes repiten con fervoroso respeto como la mística leyenda de La Virgen que Lloró  la cual narraremos a continuación.

lunes, 3 de agosto de 2015

Parroquia de Santa María de la Asunción, Izúcar: una breve semblanza histórica

AUTOR: RAÚL MARTÍNEZ VÁZQUEZ

El origen de este templo parroquial se remonta al momento en que los destinos de la entonces diócesis de Puebla de los Ángeles, eran dirigidos por el obispo y beato  Juan de Palafox y Mendoza; fue entre 1640 y 1649, cuando este prelado ocupó la dignidad episcopal angelopolitana, tiempo en el cual pudo visitar gran parte de las parroquias que formaban la diócesis, que en ese momento tenía un territorio vasto, incluyendo nuestro Izúcar que visitó en 1644.

Un aspecto relevante de la gestión de Palafox fue el proceso de “secularización” de las parroquias; en pocas palabras este proceso consistió en quitar a los religiosos de las órdenes franciscana, dominica y agustina, la administración parroquial que tenían hasta entonces. En el caso de Izúcar, la parroquia estaba a cargo de los padres dominicos quienes habían llegado a la región por lo menos desde 1533 para evangelizarla.

sábado, 18 de abril de 2015

A la Memoria de la Maestra Josefina Esparza Soriano: poblana de nacimiento… Izúcarense de corazón.

Por Alfonso Gil Campos

Ya son seis años transcurridos desde su partida y pasará el tiempo y los versos de la poetisa se dejaran escuchar en la voz de los niños y jóvenes que cada lunes y en ceremonias especiales interpretarán el Himno del Estado de Puebla, legado cultural de una excepcional mujer poblana que dejó honda huella en cada una de las aulas de las escuelas en donde impartió clases, en cada uno de los corazones y en el pensamiento de nuestros niños y jóvenes que tuvieron la dicha de aprender el amor a la literatura y que hoy algunos de ellos son excelentes escritores; pero sobre todo, deja su amor a su estado natal, sus vivencias en cada uno de los municipios donde entregó su corazón, en especial en su Casa de Cultura que lleva su nombre en Izúcar de Matamoros, y todas esas vivencias las plasmó en El HIMNO DEL ESTADO DE PUEBLA, fiel reflejo de nuestra historia y homenaje a nuestros héroes.

viernes, 9 de enero de 2015

San Juan Piaxtla: Con el cuidado con el que se peina una mujer

San Juan Piaxtla (del náhuatl Pia, asegurar; axtla:axtlahua: aixtlahua: estarse peinado; que significará El lugar en donde se asegura estar peinado).

San Juan va a ser uno de los santos que se agregará con mucha facilidad a la nueva toponimia de las comunidades indígenas en México y en Izúcar no será la excepción. Aquí va a ser el Santo Patrón que deberá poseer don de ubicuidad, ya que se lo pelearán barrios vecinos, mismos que aseguran no estar confundidos con el Juan al que adoran, reafirmando que es el Bautista y no el Evangelista, al que allí le tienen reservado siempre el lugar de honor.

Con respecto al de este barrio no hay ningún problema, ya que su vestimenta de asceta, su cruz con asta larga y banderín y un cordero echado a sus pies, demuestra que es, sin lugar a dudas, el bravo predicador, que insolente ante las desviaciones de las costumbres religiosas de los poderosos de su época, atacó el orden establecido para anunciar la llegada de Jesús.

A los habitantes del lugar, el párroco Márquez los invitará al rescate del bellísimo altar de estilo barroco indígena, que en condiciones no muy bien conservadas encontró desde la primera vez que lo visitó, antes del año de 1940, en un paseo que seguramente estaba haciendo por el rumbo para adentrarse en el paisaje rural que le ofrecía esta ribera del río, cuyos terrenos planos y labrados le habrán seguramente recordado la campiña italiana, que en sus tiempos de estudios de juventud dejó plasmada en su mente la imagen de los establos que tantos productos lácteos producían en aquel país, siendo el sostén de muchas familias y comunidades rurales de esa nación europea.

miércoles, 7 de enero de 2015

San Diego: Uno de los soles del oriente

San Diego es uno de los barrios más pequeño de la franja oriente del río, y posiblemente de la ciudad. Caprichosamente ha crecido un enorme árbol (el Palo Copado) ahí, que le ha dado su personalidad y su toque de distinción, en este sitio se ofrecen fiestas populares y montadas de toros. Junto al árbol de las mil formas se asiente la capilla del lugar.

En su fachada se encuentra plasmado, en fina talavera, un sol resplandeciente de 16 rayos, que humanizado (cuenta con ojos, nariz y boca) vigila a todo concurrente que acuda al pequeño edificio, esta misma característica va a poseer la fachada del barrio en el extremo sur pero de la franja opuesta del río Nexapa.
Este símbolo muchas ocasiones va a ser las veces de puente entre las dos culturas que violentamente chocan durante la guerra de conquista española durante el siglo XVI. Colocado en sitios estratégicos, como una especie concesión ideológica que hacían los misioneros evangelizadores, para atraer a los integrantes de las comunidades a los templos cristianos, ofreciéndoles a la par de la protección del nuevo santo la posibilidad de mirar también al dios, que aunque vencido (o que quizás por ello) estaba presente en la nueva conformación de sociedad que se va a consolidad en el futuro en esta comunidad, en el país y en el continente, aunque también el sol es un símbolo de la orden dominica, preponderante en esta zona del país.

Pero eso no es todo lo que ofrece la iglesia, entro de ella va a estar uno de los altares mejor adornados del rumbo, pequeñito, sí, pero tan exuberantemente tallado y revestido de pintura dorada, que su San Diego va a brillar con luz propia, tan sólo con estar colocado en ese lugar. A la entrada del lado izquierdo le fue construido un espantoso tapanco de cemento, en el que orgullosamente se exhibe un órgano musical que fue la delicia de muchas generaciones que acudían al lugar antaño.

lunes, 5 de enero de 2015

Santiago Mihuacán: Los dueños del destino

Santiago Mihuacán (del náhuatl, cuyo sustantivo Miua o Mihua: Dueño o poseedor de las flechas; y can, sufijo indicativo de lugar: por tanto éste es Lugar del dueño de las flechas).

Andando por las calle de este barrio, que se ubica en el norte de la ciudad, cuando iba con rumbo de la capilla que se construyó a principios de la década de los 40, como una muestra de apoyo del padre Márquez Aguilar a los habitantes de éste, por haber dejado al hermoso santuario Santiago en manos de la Parroquia, me preguntaba, aún sin ver la iglesia a la que me dirigía ¿cómo sería este barrio en los tiempos que estamos reconstruyendo?, ¿si habrá tenido las mismas calles sin pavimentar? y ¿si valió la pena el cambalache hecho para que no se siguiera insistiendo en coordinar el Santuario de Santiago, como todo buen barrio que precie serlo y conformarse con un local muy escondido, aunque en el corazón de la comunidad?

Conforme me adentraba en éste, mis dudas se iban disipando, pues sí, iba sobre las viejas calles del lugar aún todavía sin pavimentar, como me lo mostraba la antiquísima acequia y sus pequeños puentes de ladrillos elevados apenas del nivel del suelo, que permiten la entrada y salida de las casas del sitio. Tal vez la “modernidad” que inundó en décadas posteriores a la ciudad no abarcó a los barrios alejados del centro, y sobre todo a éste, al que, desde mi punto de vista, se le cometió una injusticia al despojarlo de su sitio sagrado, empujando su centro rector hacia la parte oriente del río.

Como escribimos anteriormente la gente de este barrio siempre ha demostrado tener signos de independencia y autonomía, pero todo esto lo perdieron cuando decidieron, en 1940, por propuesta del párroco Arturo Márquez, tener muy cerca a su santo Patrón en una pequeña capilla, que no por el hecho de ser chiquita sino de no ser artística, desmerece a la imagen que, dicen sus fieles creyentes, se apareció milagrosamente en algún lugar del barrio.

jueves, 1 de enero de 2015

El Calvario, Izúcar de Matamoros

La estación del ferrocarril fue durante muchos años el punto de reunión obligado de los viajeros que llegaban o salían de la ciudad de Izúcar. En este sitio, como en cualquier lugar de México, se concentraban mercaderes ambulantes que corrían al encuentro de la máquina que llegaba a la estación con su lento y pesado andar de acero, a ofrecer su mercancía a los curiosos pasajeros que, apiñados en las ventanas, miraban como estiraban los productos casi hasta sus caras y desde esta posición también revisar todo a su alrededor con el propósito de conocer o reconocer el lugar al que arribaban.

En esos momentos entraba al vagón de pasajeros el garrotero principal de la estación. Vestido de riguroso traje azul marino, con su insustituible kepí estilo militar, indicaba a grito pelón la plaza a la que habían llegado. ¡Estamos en Matamoros, los que vayan a quedarse aquí inicien su descenso, contamos con diez minutos para estar en el patio! Que todos tengan buenas tardes. Paso siguiente, los que habían llegado a su destino se ponían de pie. Inmediatamente alineaban su ropa, tomaban sus maletas, bolsas o bultos, y bajaban del carro de pasajeros. Una vez instalado en el patio alzará la cara y estirará el cuello para poseer una mejor visibilidad del lugar, pero sobre todo para reconocer a quien lo hubiera ido a recibir. Qué lejos se veía cuando por primera vez llegó la máquina de vapor a Izúcar, entonces en el lugar conocido como “La Bandera”, muy cerca del templo de Santiago, allá por el año de 1891.

La construcción de esta vía férrea beneficiaría no solo a Izúcar sino a varias localidades que estaban al paso del ferrocarril. En los primeros años, el tren partía de un punto denominado “San Miguelito”, en la garita de la ciudad de Puebla, los pasajeros podían abordarlo. Una vez construida la estación del interoceánico (entre 1886 y 1887), y comparadas (sic) las acciones del ferrocarril matamorense, los pasajeros lo abordaban en dicha estación…

En Matamoros había una estación llamada ‘de bandera’, que se mantuvo muchos años, hasta principios de este siglo que se construyó el edificio para la estación de este ferrocarril. Este tren recorría lento, pero más rápido que las recuas, los 78 kms. 396 mts. De Puebla a Izúcar de Matamoros. Se trataba de una locomotora de vapor de vía ancha, realmente un transporte moderno, ya que la mayoría de los ferrocarriles en este estado eran de tracción animal.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Los Barrios de Izúcar de Matamoros

Escrito por Elías Razo Hidalgo.

Los barrios son la forma de cohesión social que se presenta desde las sociedades prehispánicas, y que a la llegada de los españoles, viendo la importancia que tenían aquellos para unir a las comunidades, por los lazos familiares y de producción que se presentan en éstos, no solo no son destruidos, como sí sucedió con muchas otras instituciones de nuestros antiguos habitantes de nuestro actual país, sino muy por el contrario son fortalecidos, integrados y renovados, dándoles un signo de identidad religioso, a través de los santos patrones locales y de la construcción de sus iglesias, a la par que respetarán, hasta donde permitía la ambición española, sus terrenos de producción agrícola.

A continuación se transcribe una descripción de la cantidad y calidad de los barrios con que cuenta la ciudad de Izúcar de Matamoros, todos ellos conservan en la actualidad las reminiscencias de lo mexicano colonial que ha dado personalidad cultural a pueblos y ciudades de nuestro país:

Para iniciar vayamos a la iglesia de Alchichica, que nos ofrece un barroco indígena muy bien elaborado; de allí podemos continuar, ya en el centro con el Santuario del Señor Santiago y apreciar el trabajo de talavera en la torre y entrada principal; posteriormente llegar a las plazas centrales y poder comparar la fachada barrica de Santa María y la austera del templo de lo que fue el hospital de los juaninos; continuando al obligado Santo Domingo de Guzmán; con su imponente facha blanca y sus torrecillas en forma de fortaleza medieval; y con rumbo sureste conocer las iglesias de San Martín Huaquechula y de Santa Catalina, que a manera de imitación nos ofrece sus réplicas, pero en pequeño,  de Santo Domingo; y para concluir este primer paseo tendríamos que llegar al barrio de La Magdalena.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Historia del hospital de San Juan de Dios de Izúcar 1748

Reina Cruz Valdés

Introducción
El objetivo de esta ponencia es empezar a reconstruir la historia del Hospital de San Juan de Dios de Izúcar. Ésta se encuentra ligada a la historia de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios; llegó a la Nueva España en el año de 1604. Esta orden de hermanos estaba dedicada a la atención de los enfermos, por ello en el Nuevo Mundo fundó una importante red de hospitales.

En Puebla se estableció en el año de 1626, en una pequeña capilla llamada de San Bernardo; esta orden se propagó en el obispado de Puebla en lo que hoy es nuestro estado; fundó cuatro hospitales en Atlixco en 1731, Tehuacán en 1744 y en Izúcar en 1748.

Fundación del hospital de Izúcar de Matamoros
No es aventurado pensar, que la cercanía con la ciudad de Atlixco y viendo la labor que ahí desarrollaban en aquellos tiempos los frailes de San Juan de Dios, haya sido un motivo para impulsar la idea de fundar un hospital en esta población; sin embargo, el principal motivo fueron las contínuas epidemias y enfermedades que sufrían los habitantes de estos lejanos lugares.

Esa fue la razón por la que se juntó un grupo de personas interesadas en emprender esta obra; se reunieron diversas opiniones de las repúblicas de indios de la región que albergaba a nueve curatos, con sus representantes, y un grupo de pudientes enviaron una carta al excelentísimo señor oidor Capitán General Don Juan Francisco Güemes y Horcasitas el 19 de marzo de 1748. En ella le pedían que se funde un hospital porque “los hijos de estas repúblicas presentan grandes necesidades en lo dilatado de esta provincia que se compone de nuevo curatos, no teniendo recurso en lo humano de sus dolencias porque carecen de medicinas y personas inteligentes habiéndose experimentado en varias epidemias el ningún consuelo de los miserables que se morían sin alimento… se le pide que funde el hospital con el capital que se ha juntado y se pide se mande a los religiosos de San Juan de Dios…”. La idea de fundar un hospital fue aprobada materialmente por las personas pudientes de ese partido, que a decir de ellos mismo era “una de las mayores de ese obispado”. El licenciado Don Carlos de Vergara, el presbítero comisario del Santo Tribunal Don Cayetano M del Pulgar, el administrador de las reales alcabalas, albaceas testamentarios y tenedores de bienes de Don Bernardo de Mora, R de Mora, Reverendo Padre Fray Joseph de Sn Miguel de la orden de San Agustín, el administrador del ingenio de San Nicolás Dn. Agustín de A. Mercader ,Peña, y las señoras Magdalena Pérez, Gertrudis de Torres, y Magdalena de Abrego todas ellas viudas, reunieron un capital de 8 mil pesos, que representaba mucho dinero para ese tiempo. Esto quedaba perfectamente especificado; en un contrato en donde: firman los varones, las viudas no, por no saber escribir.

Historia de la Biblioteca Mariano Matamoros de Izúcar, contada a través de la vida de su bibliotecaria: María Teresa Ruvalcaba Bazán

El texto siguiente fue tomado del libro “Historias de la Red de Bibliotecas Públicas del Estado de Puebla” en la primera edición publicada en el año 2010; si bien el enfoque de este libro es describir el trabajo que han venido realizando las bibliotecarias, también proporciona información relevante sobre la fundación de cada biblioteca. Esta es la reproducción completa del apartado correspondiente a la biblioteca Mariano Matamoros, actualmente ubicada en el Palacio Municipal antiguo de Izúcar. A continuación la transcripción:

Región Izúcar de Matamoros
Integrada por 34 bibliotecas públicas municipales
La primera biblioteca de Izúcar de Matamoros fue fundada en el año 1966 por el Club de Leones con 2 mil volúmenes y tuvo su cede en la Casa de Cultura de esa ciudad. María Teresa Ruvalcaba Bazán llega a esa biblioteca en el año 1980. Impulsada por la necesidad imperiosa de sacar adelante a su familia pero también por el gusto de leer, Tere aprendió a amar su trabajo y con el tiempo fue imprimiéndole su sello principal. La simbiosis entre ella y su trabajo se convirtió en una fuente infinita de entusiasmo para llevar a cabo sus tareas y enfrentar la dificultades que se presentaban: ésta ha sido la constante en sus labores de bibliotecaria y, sobre todo, en sus labores de coordinadora de la región de Izúcar de Matamoros, componente de la red estatal. Hoy, a sus 77 años, el entusiasmo, el amor por su trabajo y el buen humor siguen siendo la marca personal de esta coordinadora regional que, inspirándose en las personas que la rodean, se siente lista para librar nuevas batallas.
María Teresa Ruvalcaba Bazán. Foto: Archivo Izúcar Mx 2014.

Se podría afirmar que Tere llega al mundo de las bibliotecas casi por casualidad y seguramente por necesidad. “Entré en junio de 1980 cuando estaba el señor Ramírez como presidente ¡pero fue de chiripa! Yo había quedado viuda, había trabajado varios años en el ISSSTE pero como tenía 49 años en ninguna secretaría me daban trabajo. Quedé viuda con tres hijos de 10, 13, y 17 años para sacar adelante. El detalle es que no quedé pensionada y sacar adelante a tres niños estaba muy difícil. La persona que estaba atendiendo la biblioteca era la nieta de un señor que había durado 16 años allí, ella ya no podía hacerse cargo de la biblioteca por sus estudios y me pidió a mí que lo hiciera, pero como ella aparecía en la nómina me propuso que fuéramos a mitad de sueldo… Como a mí me urgía me dije ‘por qué no’. Así estuvimos como un año, luego ella ya se iba a recibir de educadora, habló con el presidente y me dejó de fijo. La verdad sí me gustó la oferta de trabajar, porque según mi idea, aparte de que me ayudaría económicamente, yo me dije: ‘¡Ay, voy a leer mucho porque hay muchos libros!’ pero el detalle es que es como la cocinera: ¡estás haciendo de comer y no puedes comer porque tienes que servir a todo mundo! ¡Así era acá, no tenía tiempo de ponerme a leer! Gracias al trabajo en la biblioteca, ya me pude hacer cargo de la renta… luego ya encontraría para la comida y la colegiatura. Mientras tanto, pude sacar adelante a los niños y por eso quiero tanto a la biblioteca.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Arcos de Cucharilla Tradicionales de Izúcar

Compartimos este boletín informativo que emitió el Gobierno Municipal de Izúcar el 15 de Septiembre del año 2013; contiene datos precisos e interesantes acerca de los arcos de cucharilla que se confeccionan en Izúcar de Matamoros para adornar el Palacio Municipal cada 14 de Septiembre.

MILES DE IZUCARENSES APRECIARON LA TRADICIÓN DE LOS ARCOS DE LA INDEPENDENCIA

En un ambiente de patriotismo, miles de Izucarenses apreciaron el desfile y la colocación de los Arcos alusivos a los 203 años del inicio de la Guerra de Independencia de nuestro país, que fueron realizados por artesanos de los 14 barrios orientales y occidentales, y de las 2 colonias más representativas.

Arcos de Cucharilla de Izúcar
Los 16 arcos desfilaron por las principales calles de la ciudad, en donde miles de Izucarenses aplaudieron y se sintieron identificados con esta tradición que representa a los escudos con los que se defendían los “Itzocanos” y otras tribus en las batallas que sostenían ante sus acérrimos rivales, según lo escribe el Cronista de la Ciudad, Alfonso Gil Campos, en el documento intitulado “Efemérides de Izúcar”:


“Como ya es una tradición los Barrios Orientales y Occidentales; así como las Colonias San Miguel y el Calvario, se preparan  con anticipación al 14 de septiembre para formar una comisión de vecinos que van a los cerros de Tepexi de Rodríguez para  seleccionar y cortar las pencas de cucharilla (cactácea similar al maguey) que servirá para elaborar los ya famosos “Arcos de Cucharilla”, artesanías elaboradas  a base de un  armazón de bambú y bellamente adornado con cucharilla, flores y palma.

domingo, 31 de agosto de 2014

Décimas a Izúcar de Matamoros

Una composición del Profesor Isaac Zurita Vega

El cielo perdió una estrella
en su lindo firmamento,
vengo aquí y la encuentro
con donaire cual doncella
Izúcar eres tan bella
que me arrancas un suspiro,
ahora que te conozco y
miro en tu comba de arrebol.

Ciudad de antaño gloriosa
que los códices proclaman,
Itzocan así te llaman
por eso eres famosa
una obsidiana brillosa
significas en tus lienzos
fueron grandes los comienzos,
hasta que el ibérico llegó
y tus dioses destruyo
con saña, fuego e incienso.

Izúcar, vida en la historia,
presente en diversos modos
Don Mariano Matamoros
enaltece a tu memoria,
las blancas páginas de gloria
que a diario escribimos todos,
son polvos de aquellos lodos
convertidos en progreso,
tienen alegría en exceso
con magnífico decoro.

Campiña fértil, prodigio
y sol, lugar de culturas;
tantos barrios de iglesias santas
que le impuso el español,
gente que es todo amor
y en amistad portento,
como ese excelso convento
de Santo Domingo de Guzmán
que se logró encimar
sobre prehispánico templo.

lunes, 14 de julio de 2014

Arte y colorido en Izúcar de Matamoros*

El municipio Izúcar de Matamoros se localiza en el estado de Puebla y es una de las ciudades más pobladas de la entidad. En su escudo se representa un cuchillo de obsidiana, una encía roja y cuatro dientes blancos, así como varias huellas humanas. El primer nombre del lugar, Izúcar, proviene de un vocablo en náhuatl que se ha traducido de diferentes maneras, siendo las más aceptadas: Lugar de obsidiana, Lugar donde se trabaja la obsidiana y Lugar de camino de pedernal.

A partir del establecimiento de los españoles se convirtió en uno de los centros más importantes de cultivo y explotación de la caña de azúcar. Al primer nombre se añadió el apellido Matamoros en honor del teniente general Mariano Antonio Matamoros Guridi por haber liberado a Izúcar en 1812 y formar un ejército de dos mil 500 insurgentes.
Si viaja en transporte público tome en cuenta las siguientes dos rutas: tomar la carretera que va de la Ciudad de México a Puebla y luego seguir por el camino a Atlixco. Si el día está despejado tendrá una vista inigualable de los volcanes, especialmente del Popocatépetl. La segunda opción consiste en tomar la carretera que va a Cuernavaca, desviarse hacia Cuautla y seguir hasta Izúcar de Matamoros. El clima es caluroso así que conviene llevar ropa apropiada.

Aun cuando existen varios sitios de interés hay poca infraestructura turística. En el centro del poblado destaca la arquitectura civil y religiosa, algunos inmuebles datan del periodo virreinal (siglos XVI a XVIII). En las cercanías se encuentra una laguna donde se practica la pesca de trucha, así como varios balnearios.

miércoles, 2 de abril de 2014

IRRIGACION Y ESPACIO EN UN PUEBLO MEXICANO

Reflexiones de un pasado prehispánico
JAN A.J. KARREMANS
(Traducción libre de Manuel Sánchez Cruz, Manuel Sánchez Ramírez y Raúl Martínez Vázquez)

Izúcar de Matamoros presenta a los muchos forasteros que pasan por ella en su camino a los centros turísticos de Oaxaca, Chiapas o Yucatán, una imagen típica de una aculturada, más o menos moderna y muy cristiana, comunidad mestiza (1). Ni siquiera suficiente pintoresca para ameritar una visita prolongada. No es un lugar que un Antropólogo Mexicano, culturalmente educado, podría escoger para un trabajo de campo, pues la pobreza a simple vista, huelgas o actividades políticas la marcan como no interesante para el científico social “aplicado”. La mayoría de los pueblos y aldeas del campo mexicano comparten muchos aspectos de su cultura con un pueblo como el de Izúcar, pero permanecemos graciosamente ignorantes a los finos detalles de su existencia. Hay dos razones para este estado del problema. En primer lugar una tendencia existe entre los antropólogos culturales que estudian México a buscar el tiempo y de nuevo la compañía del indígena popular. Son considerados el único grupo exótico suficiente para garantizar una investigación de sus hábitos y costumbres. En segundo lugar esos pocos que si estudian una comunidad mestiza, muy a menudo lo hacen a un nivel más regional, restringiéndose ellos mismos a estudiar los aspectos políticos y socioeconómicos: pobreza, opresión o explotación son los temas principales. La religión, por ejemplo, es relegada si no considerada superflua. Hay unas pocas excepciones a esta situación, principalmente desde la primera mitad de este siglo (y tratando solamente en parte con las comunidades mestizas). En 1973 un estudio sobre el pueblo de Cholula apareció para investigar seriamente cosas de religión y administración tradicional, pero la falta de detalles comparado con los “estudios indígenas” es indignante (2).

Como consecuencia de este problema nuestro conocimiento del campo mexicano es muy escaso. Este artículo, es entonces, para mostrar las posibilidades de un acercamiento diferente. Más específicamente, trataremos de demostrar como la religión permea los dominios de los espacios políticos y agrícolas de la cultura de Izúcar de Matamoros. Mas allá de demostrar que sobre un nivel estructural estos varios dominios que son herederos de una tradición típica Mesoamericana.

Izúcar de Matamoros
El pueblo de Izúcar, con apenas 60,000 habitantes está situado en la parte centro oeste del estado de Puebla, sobre el filo de un caluroso pero fértil valle cruzado por varios ríos. La irrigación por canales hace posible dos o tres cosechas al año. Aparte de las principales siembras de maíz y caña de azúcar, una larga variedad de frutas típicas y otros productos tales como, arroz, son sembrados. En las partes del valle que no son irrigadas la tierra naturalmente es menos productiva. Pero las lluvias que caen de a mediados de mayo hasta mediados de octubre son usualmente suficientes para una seca temporada por año, consistiendo usualmente en maíz o frijol. Izúcar es el principal pueblo de una gran región del estado de Puebla. Organizaciones educativas y eclesiásticas son concentradas allí, y el hecho de convergen sobre los caminos a varias importantes partes del sureste mexicano, de allí que el comercio es una de sus mayores actividades. Ya en tiempos precolombinos fue un importatante centro urbano y un lugar donde los comerciantes aztecas recibían hospitalidad en su camino a las distantes partes de Mesoamérica. No es sorpresa que dentro de una década después de la conquista militar de México por los españoles, la Orden Dominicana construyo un monasterio en Izúcar para empezar la conquista espiritual en estas partes del país. En estos días no es muy común escuchar una lengua indígena en Izúcar, aparte de lo hablado por los pocos indígenas que vienen al pueblo, algunas veces por la perdida violenta, de tierra y trabajo en sus comunidades nativas. El mercado semanal el día lunes (no un día usual como el domingo, esto mismo es signo de importancia del pueblo) acapara vendedores y clientes de muchos pueblos, aldeas de esta parte del estado y de los estados vecinos de Morelos, Guerrero y Oaxaca. Un viajero puede descansar en uno de los muchos hoteles, ir al cinema y después disfrutar de diferentes burdeles. En conclusión, no hay razón para sospechar mucho del pasado precolombino al estar presente en este pueblo próspero. Pero debajo de la superficie se desenreda otro Izúcar. Un Izúcar que tiene una tradición que no solamente nos recuerda las culturas de la preconquista, sino que también contradice a esos investigadores quienes encuentran poco de importancia en comunidades labriegas fuera de la esfera de lo económico.

Divisiones espaciales
En un nivel espacial podemos distinguir en Izúcar varias divisiones, dos de las cuales trataremos en este texto: el centro con las partes externas del pueblo, barrios donde mayormente los labriegos viven; y en segundo lugar los siete barrios orientales y los siete occidentales (véase el mapa de acompañamiento). Estas distinciones son marcadas no solo físicamente por su localización, tipo de casa o vestido si no aun más en el ritual y en las varias formas de administración local. Como vemos la organización espacial está apenas relacionada con el comportamiento religioso y agrícola y también con la organización del tiempo. Para cualquiera que este familiarizado con las culturas Mesoamericanas la fusión del tiempo y espacio no es un tema común.
Representación esquemática de Izúcar de Matamoros. El nombre de cada iglesia es el mismo de todo el barrio; los números se refieren al orden de cada barrio en el sistema de irrigación. Las seis iglesias del centro no tienen número ya que no participan de este sistema.
La relación entre la parte central del pueblo y los barrios es muy a menudo antagónica. En actividad religiosa, intereses políticos, ocupaciones, niveles de educación, ingresos, y aun el vestir, la diferencia entre los dos grupos es bien marcada, no solamente por el observador fuereño si no también por los mismos miembros de ambos grupos. Aquellos del centro tienen un sentido de superioridad, el mismo que por ejemplo se muestran cuando están hablando acerca de un habitante de los barrios. Ellos entonces muy a menudo usan el termino barrieco (literalmente: persona que vive en el barrio), que tiene un fuerte significado despreciativo. En tiempos coloniales los españoles, mestizos y algunos negros e indios habitaron en el centro mientras que los barrios fueron exclusivamente indígenas. Una situación que fue impuesta y reforzada con medidas legales. El resultado de esta forma de planeamiento urbano sobre el presente día en Izúcar es interesante. En este texto nos concentramos en otra forma de organización espacial, la encontrada en los dos grupos de barrios (3).

sábado, 29 de marzo de 2014

Festejos en honor a Santo Domingo de Guzmán en Izúcar

Cada 8 de agosto, Izúcar es protagonista del que pudiera ser su principal festejo religioso del año, este día ha sido elegido como el día mayor dedicado al culto de Santo Domingo de Guzmán, quien fuera fundador de la Orden de Predicadores, más conocidos como dominicos; la sede del homenaje es el ex convento y ahora parroquia que lleva el nombre de este Santo ubicado en el centro de la ciudad.

Esta celebración, influenciada en sus orígenes por los frailes, es una de las más arraigadas para los habitantes de los barrios y colonias. La causa es porque hace tiempo la ciudad contaba con dos parroquias: la de Santa María de la Asunción, considerada de españoles; y la de Santo Domingo de Guzmán, considerada de naturales. En aquél tiempo, a esta última acudían la mayoría de las personas de los barrios, por lo que a pesar de que en el año 1904 el arzobispado declaró cómo única parroquia de Izúcar a la de Santa María de la Asunción, ellos continuaron considerando al templo de Santo Domingo de Guzmán como su parroquia. Este fervor y respeto origina uno de los eventos más importantes de nuestro municipio.


La feria de Santo Domingo de Guzmán, como se denomina comúnmente hoy en día a esta festividad, ha conservado muchos rasgos característicos de sus orígenes. En las líneas siguientes solo describiré algunas de las actividades que se efectúan actualmente y de las cuales he sido testigo; ampliando un poco la narración, en la medida de lo posible, con datos de algunas fuentes de información disponibles.

Comúnmente, las celebraciones religiosas y no religiosas inician desde una semana antes del día mayor, organizadas primordialmente por un comité itinerante surgido de un barrio específico de Izúcar. En los primeros días de agosto, los puestos de pan, dulces, artesanías, comida típica y algunos juegos mecánicos se instalan en la explanada lateral del ex convento; otros más en las inmediaciones del mismo, sobre la calle Benito Juárez y un pequeño tramo de la calle Reforma. A parte de esto, algunas agrupaciones musicales y equipos de sonido se apostan en el atrio para amenizar las tardes con la música popular para el disfrute de los visitantes.