miércoles, 31 de diciembre de 2014

Los Barrios de Izúcar de Matamoros

Escrito por Elías Razo Hidalgo.

Los barrios son la forma de cohesión social que se presenta desde las sociedades prehispánicas, y que a la llegada de los españoles, viendo la importancia que tenían aquellos para unir a las comunidades, por los lazos familiares y de producción que se presentan en éstos, no solo no son destruidos, como sí sucedió con muchas otras instituciones de nuestros antiguos habitantes de nuestro actual país, sino muy por el contrario son fortalecidos, integrados y renovados, dándoles un signo de identidad religioso, a través de los santos patrones locales y de la construcción de sus iglesias, a la par que respetarán, hasta donde permitía la ambición española, sus terrenos de producción agrícola.

A continuación se transcribe una descripción de la cantidad y calidad de los barrios con que cuenta la ciudad de Izúcar de Matamoros, todos ellos conservan en la actualidad las reminiscencias de lo mexicano colonial que ha dado personalidad cultural a pueblos y ciudades de nuestro país:

Para iniciar vayamos a la iglesia de Alchichica, que nos ofrece un barroco indígena muy bien elaborado; de allí podemos continuar, ya en el centro con el Santuario del Señor Santiago y apreciar el trabajo de talavera en la torre y entrada principal; posteriormente llegar a las plazas centrales y poder comparar la fachada barrica de Santa María y la austera del templo de lo que fue el hospital de los juaninos; continuando al obligado Santo Domingo de Guzmán; con su imponente facha blanca y sus torrecillas en forma de fortaleza medieval; y con rumbo sureste conocer las iglesias de San Martín Huaquechula y de Santa Catalina, que a manera de imitación nos ofrece sus réplicas, pero en pequeño,  de Santo Domingo; y para concluir este primer paseo tendríamos que llegar al barrio de La Magdalena.

Se preguntan del por qué de esta descripción: pues porque el recorrido del mismo nos conduce de manera paralela por el río Nexapa, asimismo atravesamos la ciudad de norte a sur en donde ubican el mítico túnel que interconecta a cada una de estas iglesias entre sí.

Pero por su puesto la descripción no concluye allí, porque todo esto hay que complementarlo recorriendo cada uno de los templos de los barrios faltantes. Por ejemplo: de La Magdalena podemos pasar a Los Reyes, que encuentra a unos pasos, pero al otro lado del río y de paso adelantarse para conocer el último de los barrios del lado oriente, está dedicado también a Santiago, nos referimos al de Mazatla.

De ahí podemos continuar con rumbo norte a sus vecinos de Santo Tomás y de San Juan Cuahuixtla, que aunque pequeños sus templos, nos muestran trabajos de rico relieve colonial en sus fachadas; y por supuesto no dejar de ver las adornadas entradas de San Juan Piaxtla y de San Diego, que aunque dirigidas por frailes españoles dan un toque muy particular de los artistas indígenas que con sus manos moldearon estos frentes.

Y para completar solo hay que ir al aparente moderno templo del Calvario, ya en la parte poniente de la ciudad, y de allí bajar al panteón municipal y entrar a su iglesia de Santa Cruz Tecoxco y concluir en el barrio de La Asunción.

Hacer un paseo, solo para ver fachadas, le puede llevar varios días, imagínese lo que le faltaría conocer: atrios, altares, techos, coros, columnas, campanarios y los detalles de cada uno de éstos.
Esta descripción en donde aparece la iglesia de Alchichica y la iglesia del Calvario, que no pertenecen propiamente a ningún barrio de la ciudad, y que faltaría completarlo con el resto, nos proporciona un acercamiento a una realidad geográfica muy compleja, como de hecho es el panorama de los barrios de Izúcar, todos ellos concentrados en un espacio muy reducido, que habla de lo importante que debió haber sido este asentamiento en la época prehispánica.

Quisiéramos iniciar de manera introductoria con esto, para ubicar la complejidad, que a su vez nos ofrecerá cada barrio de su ciudad, y conocer en ellos qué es lo que hizo Arturo Márquez Aguilar, ya que el éxito de su misión consistió fundamentalmente en el trabajo apoyado en los miembros de cada una de estas organizaciones.


Razo Hidalgo, E. (2008). La Reconstrucción: La vida de Izúcar de Matamoros en tiempos de Arturo Márquez Aguilar. Izúcar de Matamoros, Puebla, México: H. Ayuntamiento.

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